sábado, 20 de junio de 2020
DIARIO DE UN ABOGADO EN AISLAMIENTO: ULTIMO DIA DEL ESTADO DE ALARMA
viernes, 11 de mayo de 2018
QUITAR LA PENSION DE ALIMENTOS A LOS NINIS, NADA NUEVO BAJO EL SOL
martes, 20 de diciembre de 2016
EL MANTENIMIENTO DE LA PENSIÓN DE ALIMENTOS EN LOS MAYORES DE EDAD
lunes, 25 de abril de 2011
EL TRIBUNAL SUPREMO RATIFICA QUE LAS DEUDAS GANANCIALES DEBEN SER ASUMIDAS POR CADA UNO DE LOS CONYUGES AL 50%
(...)en tanto en cuanto cada uno de los dos cónyuges tendrán que hacer frente del 50% hasta su completa liquidación, conforme a las reglas establecidas en los arts. 1392 y ss. del Código Civil. Es más, no se debería haber traído a colación a este proceso puesto que no son cargas del matrimonio. Así podemos remitirnos a la Sentencia del Tribunal Supremo de 5 de noviembre de 2008, en referencia a la hipoteca y, por extensión a otros gastos de la misa consideración, que “La hipoteca que grava el piso que constituye la vivienda familiar no debe ser considerada como carga del matrimonio, en el sentido que a esta expresión se reconoce en el Art. 90 del C.C ., porque se trata de una deuda de la sociedad de gananciales y por lo tanto, incluida en el Art. 1362, 2ª C.C .", y a dicho pronunciamiento se han acogido, por ejemplo, las Sentencias de la Audiencia Provincial de Asturias, dictadas por la sección 1ª el 2 de enero y 26 de febrero de 2010. No obstante, esta parte tampoco se opone a su inclusión siempre y cuando se limite a establecer la obligación de cada una de los cónyuges de sufragar al 50% las deudas generadas constante la sociedad de gananciales.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
NEMESIO MARTINEZ HOMBRE, CAPITAN DE CABALLERIA
Nació Nemesio en Infiesto el 21 de marzo de 1897. Fue el cuarto hijo de los ocho que llegaron a tener Nicolás Martínez Agosti y María Hombre Chalbaud Tocios nacieron allí, excepto el último de ellos. Nicolás que lo hizo en Madrid, al trasladar la familia su residencia a causa de los estudios de sus hijos. Sin embargo continuaron manteniendo su intensa vinculación con Infiesto a lo largo de los años.
Su infancia, periodo en el que transcurren los años básicos y fundamentales en el desarrollo y formación de una persona, y que marcan el carácter y el temperamento para toda la vida, transcurrió en Piloña. Asistió al colegio de la Obra Pía con sus hermanos, cuando era director D. Prudencio Díaz González. Allí hizo las primeras amistades, con las que siempre mantuvo una estrecha y afectiva relación, y todos los años esperaba con ilusión el verano para poder ir a Infiesto, al menos unos días.
Durante estos años, en Asturias era frecuente la existencia de los llamados batallones infantiles. En Infiesto también se creó un Batallón Infantil con sus cornetas y tambores, formado por la mayoría de los niños del pueblo, entre ellos los hermanos Martínez Hombre y por supuesto Nemesio, que participaba con gran entusiasmo en todas las actividades que se desarrollaban. Probablemente podemos encontrar en esta anécdota infantil el primer antecedente de su clara vocación militar.
Para la familia significó mucho venir a Madrid. Todos sintieron una gran nostalgia que lejos de aminorarse con el paso del tiempo, fue intensificándose cada vez más, aunque sus padres pasaban largas temporadas en su casa de Piloña.
Sin embargo, en Madrid tuvieron una gran acogida. Venían a la casa familiar de sus abuelos maternos, situada en Bárbara de Braganza número 3, que mucho más Larde pasó a ser 7, numeración que hoy todavía conserva. Se trata de una casa de pocos pisos donde solamente alguno estaba alquilado a personas conocidas. Allí vivió mucho tiempo el general de Caballería D. Eduardo Motta, gran amigo de todos y que habría de tener gran influencia en el futuro de Nemesio.
Pero su vocación, sin temor a equivocarnos, donde se despierta es en Infiesto. Su abuela paterna Elisa, tenía un coche de caballos porque le gustaba mucho salir de paseo p
A los dieciséis años y a la vista de su vocación militar y de su pasión por los caballos, ingresó en la Academia de Caballería de Valladolid. Desde el primer momento destacó en Equitación donde se entregaba totalmente por lo que sacaba las máximas calificaciones y puestos, con notable diferencia con las demás actividades y asignaturas.
Al salir de la Academia, es destinado al Regimiento Mª Cristina en Aranjuez. En 1918 le mandan a Ceuta como teniente de las Fuerzas Regulares Indígenas, Tercer Tabor de Caballería. Participa en la campaña de Marruecos, dándose la circunstancia de ser el primer oficial español que entra en la ciudad de Xauen. Le concedieron la Cruz de le Clase de la Orden del Mérito Militar y la Medalla de la Paz de Marruecos.
Posteriormente, en 1921 es trasladado a la península, al Regimiento de Lanceros del Príncipe. Dedicado de lleno a la preparación de los caballos, vio colmadas sus satisfacciones al ser nombrado profesor de la Escuela Nacional de Equitación Militar.
En 1932, tomó parte con su regimiento desuñado en Alcalá en los acontecimientos de la insurrección del 10 de agosto bajo el mando del general Sanjurjo.
Al fracasar estrepitosamente el levantamiento, fue detenido, juzgado y enviado a Villa Cisneros durante unos meses. A su regreso volvió a su regimiento en Alcalá y a la Escuela de Equitación.
Desde el punto de vista deportivo destaca como figura de la hípica. Se inició en los concursos de Ceuta y Melilla donde ganó sus primeras copas y trofeos. Fue integrante más larde del Equipo Olímpico Español de Hípica junto con sus compañeros y amigos García Fernández, López de Letona, marqués de los Trujillo, Cabanas, Navarro y Cabanillas. Participó en los Juegos Olímpicos de París en 1924. Una desafortunada lesión, originada por una grave caída, le privó de poder asistir a los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1928 y ganar la Medalla de Oro que consiguieron sus compañeros, primera en la historia del deporte español, siendo por otra parte, el jinete asturiano que más Copas de Naciones ha disputado, con un total de once.
Representó a España en veinticuatro ocasiones. Compitió por gran parte de Europa, obteniendo importantes premios en Inglaterra, Roma, Milán, Ñapóles, Niza, Lisboa, Oporto, Amsterdam, Bruselas, destacando la Medalla de Oro de Italia en Roma, y el Primer Premio de la Copa del Ejército Polaco, en 1926 montando a «Zapatillero», su gran caballo, celebrado en el Concurso Hípico Internacional de Niza. Participaron más de doce naciones y fue nombrado «Mejor Jinete» de todos los equipos participantes durante dos años consecutivos.
Además de Zapatillero, su otro caballo favorito fue «Diestro», muy ligero por lo que podía recortar perfectamente los obstáculos. Ambos eran españoles, y Nemesio les tenia un gran cariño.
En España participó en numerosos concursos y carreras de vallas. Ganó muchas veces, destacando varias Copas de S M. el Rey D. Alfonso XIII, y en 1931 la Copa de la Caballería Española con «Caída». Sus escenarios más frecuentes fueron: Madrid, Barcelona, Burgos, Valladolid, La Coruña y San Sebastián.
Aunque su gran pasión fueron los saltos, formó parte del Equipo de Polo de la Escuela de Equitación junto con los hermanos Sotto y Cabeza de Vaca. Obtuvieron numerosas victorias, entre ellas la Final del Torneo Militar de Polo.
Creó con sus compañeros lo que en el extranjero han llamado la «Escuela Española», que se caracteriza por la aplicación y reforma de la Escuela Italiana, esto es una menor rigidez para adaptarse en cada momento a la situación y circunstancias de cada obstáculo y monta.
Sobresalió como saltador de las famosas «banquetas» que ellos pusieron de moda, e instauraron esta típica modalidad española que consiste en la toma de tierra a metro y medio de altura. Por su gran dificultad, hoy en día han caído totalmente en desuso.
Se le distinguió con distintas Órdenes y Condecoraciones, destacando la Cruz de la Orden Militar de Aviz de la República Portuguesa en 1925.
Su conocimiento de los caballos, la intuición especial para determinar las montas, unido a su entusiasmo, le hicieron una auténtica autoridad en este deporte, del que fue sin duda un verdadero maestro y un enamorado.
Era un monárquico convencido. En 1936 Iba a ascender a comandante pero el 26 de julio, pocos días después de estallar la Guerra Civil, se presentaron unos hombres armados en casa a buscarle. No llevaban orden de detención alguna. Sabiendo perfectamente cuál era su destino, no quiso irse sin ponerse previamente su uniforme. Murió ese mismo día.
Fue un extraordinario jinete, pero su persona lo fue aún más. Queremos insistir en este punto. Sus victorias fueron numerosas y destacadas. Su trayectoria deportiva estuvo sembrada de éxitos. Pero sin duda, lo realmente importante fue su gran humanidad, alegría y generosidad. De carácter extrovertido, tuvo una gran personalidad que dejó huella en aquellos que le conocieron, y fue muy querido por sus compañeros y por todas las gentes con las que se relacionó. Tal fue el cariño que Madrid le tenía, que tras el fin de la guerra, el diario ABC le quiso recordar como «el Jinete del Corazón de Oro».
Desde los años 40. y llevando su nombre se han venido celebrando distintos concursos y carreras en diferentes puntos de España, como La Coruña y San Sebastián. En 1948, Oviedo, al establecer por primera vez el Concurso Hípico Nacional, dedicó una prueba en su memoria, donando su hermano Pablo un trofeo para el jinete ganador, ese año y sucesivos.
En la década de los 70 bajo el patrocinio de la Sociedad Española de la Cría Caballar, se traslada la prueba que llevaba su nombre desde Lasarte a Madrid, disputándose durante la temporada de otoño el Premio Nemesio Martínez Hombre, para gentleman, en el Hipódromo de La Zarzuela, hasta principios de los 90, en que el hipódromo cesó en su actividad.
Infiesto, con gran ilusión, organizó un concurso en 1975. Al año siguiente, consiguieron que ascendieran de categoría, pero ante las numerosas dificultades que encontró la organización lamentablemente desapareció. Una de las pruebas rindió homenaje al jinete piloñés y el año pasado, la Federación Hípica Asturiana, con ocasión del Concurso Ovetense celebrado durante las fiestas de San Maleo, y conmemorando los cincuenta años de su instauración en la ciudad, dedicó también un recuerdo a este asturiano que siempre paseó con orgullo el nombre de Infesto y de España, no sólo en los conflictos armados a los que fue destinado, sino también en cuantas pruebas hípicas y deportivas participó.
Por Elena Martínez-Hombre, sobrina del biografiado. Publicado por la Revista Piloña de la Asociación Cultural Pialonia en los números 23 y 24-Época III-1º y 2º Semestre de 1.999.
martes, 9 de febrero de 2010
LOS REGIMENES ECONOMICOS MATRIMONIALES EN EL DERECHO ESPAÑOL
Por eso es conveniente, sobre todo para los futuros esposos, que conozcan a grandes rasgos los dos principales regímenes económicos (voy a obviar, por ser escasamente conocido y utilizado, el régimen de participación, arts. 1411 a 1434 del Código civil –en adelante CC). Sobre todo el de sociedad de gananciales, que es el más utilizado por su carácter supletorio y por gastar en él el CC más artículos. En concreto, del 1344 al 1410, que se reparte en cinco secciones: disposiciones generales, de los bienes privativos y comunes, de las cargas y obligaciones de la sociedad de gananciales, de la administración de la sociedad de gananciales y disolución y liquidación de la sociedad de gananciales. En cambio, el de separación de bienes, sólo utiliza 10 artículos, del 1435 al 1444.
Como podrán intuir el más sencillo es el de separación de bienes. En este régimen cada cónyuge es dueño de su patrimonio, ya sea adquirido antes o durante el matrimonio. No hay confusión en absoluto, ni para las ganancias ni para las deudas. Sólo, en caso de quiebra o concurso de uno de los cónyuges se establece la presunción de que la mitad de los bienes vendidos al otro cónyuge fueron donados, si esto se produjo durante el año anterior a la declaración o en el período a que alcance la retroacción de la quiebra (art. 1442 CC). Esta disposición tiene su lógica de cara a evitar la picaresca. Pero antes de pasar a hablar de la sociedad de gananciales, recordar que la separación de bienes no implica eludir la obligación de contribuir al sostenimiento de las cargas del matrimonio. Que, a falta de disposición en particular en las capitulaciones, lo harán proporcionalmente a sus respectivos recursos económicos (art. 1438 CC).
Dicho esto, es hora de entrar en las entrañas de un régimen económico, el conocido como el de gananciales, que buena parte de los matrimonios tienen por ausencia de capitulaciones matrimoniales. Pero antes de expresar mis consideraciones profesionales quisiera recordar o, en su caso, informar sobre qué bienes son gananciales y qué bienes son privativos. Para el que desee más información, puede acudir a los arts. 1346 a 1361 CC. Pues bien, grosso modo, los bienes privativos son los que pertenecían a cada cónyuge antes de comenzar la sociedad, los adquiridos después por título gratuito, los adquiridos en sustitución de los privativos o las indemnizaciones por daños causados a su persona o a sus bienes privativos. Y los gananciales son los frutos obtenidos por el trabajo de cualquiera de los cónyuges, los frutos o rentas tanto de bienes privativos como gananciales. Otro aspecto que hay que tomar en consideración, por ejemplo, es que la calificación de privativo no se pierde aunque se utilice dinero ganancial para la adquisición de un bien concreto. A modo de ejemplo, si un coche se empieza a pagar antes de contraer matrimonio, es privativo por mucho que la mayor parte de las cuotas se satisfaga con dinero ganancial (art. 1358 CC). En efecto, como se puede intuir en nuestro derecho para determinar su carácter es si primera cuota es ganancial o bien privativo. Pero, ¿qué ocurrirá cuando se tenga que liquidar la sociedad de gananciales, que es lo que va a ocurrir de manera inevitable cuando se extinga el matrimonio, ya sea por separación, divorcio o fallecimiento? Pues que si el bien es privativo y fue pagado en parte con dinero ganancial, el cónyuge al que le pertenece ese bien le debe a la comunidad de gananciales las cantidades aportadas, y otro tanto de lo mismo con los bienes gananciales.
Pero es justo la liquidación de la sociedad de gananciales el mayor problema para los cónyuges, no para los abogados ya que nos pueden llegar a reportar minutas jugosas. En efecto, cuando el régimen es de sociedad de gananciales siempre habrá que liquidar -sin contar, p.e., con modificación de dicho régimen por otro- cuando se extingue el matrimonio, ya sea por separación, divorcio o por fallecimiento. Por ejemplo, ninguna demanda de separación o divorcio de mutuo acuerdo se admite a trámite si no viene acompañado de un convenio regulador con una liquidación que tiene que ser aprobada por el juez. Y en los divorcios contenciosos, que ya son per ser desagradables, hay amplias probabilidades de que la liquidación haya que realizarla en el juzgado en un procedimiento largo que consta de dos fases: inventario y liquidación. No digamos cómo se pueden complicar aún más las herencias de lo que ya son, si le introducimos una necesaria liquidación de la sociedad de gananciales puesto que los bienes del cónyuge supérstite, su 50% no debe ser introducida en el caudal hereditario.
A todo esto se exponen los esposos por no establecer un período de reflexión destinado a establecer las bases mínimas de su convivencia conyugal, ya que se dejan arrastrar por la pasión y la emoción del momento. Aunque también es cierto que predomina una mentalidad que se resume en que si se plantea la separación de bienes es que hay dudas. Mas, todo lo contrario, puede servir para salvar algún matrimonio de la ruptura, porque lo peor que un cónyuge puede hacer es agobiar al otro por temas financieros, ¿cuántas veces un matrimonio discute sobre la propiedad del dinero, aduciendo uno de los cónyuges que es el dinero ganado con su trabajo? Además puede servir como una prueba de resistencia de la relación, en el que si uno de los contrayentes objeta es porque le interesa más el dinero que el otro pueda ganar que, por así decirlo, su compañía. Por todo ello, mi consejo profesional es que se opte por la separación de bienes, aunque dicha opción no va a suponer el remedio milagroso para salvar una relación mal cimentada.
lunes, 28 de abril de 2008
NOTAS BIOGRAFICAS SOBRE NICOLAS MARTINEZ AGOSTI por Elena Martínez-Hombre González
NOTAS BIOGRAFICAS SOBRE NICOLAS MARTINEZ AGOSTI
Al llegar a Infiesto por ferrocarril y salir de la estación, la calle que nos encontramos y que conduce hasta el centro está dedicada a mi abuelo, Nicolás Martínez Agosti. Hoy quisiera tratar de acercar su figura y personalidad a las actuales generaciones de Infiesto, que sin duda, por el paso del tiempo, se preguntarán de quién se trata.
El día 16 de agosto de 1858, nació en Palencia Nicolás, y a los pocos días fue bautizado en la parroquia de San Millán de esta localidad. Por circunstancias accidentales del trabajo de su padre Nemesio Martínez Cuesta, no pudo nacer en Asturias, como le hubiera correspondido, al ser sus padres ovetenses y pertenecientes a antiguas familias asturianas. La de su padre era oriunda de Villavaler, del concejo de Pravia, y la de su mujer. Elisa Agosti González-Alberú, provenía del piamontés Juan Bautista Agosti Paleari, farmacéutico llegado a Oviedo con las tropas napoleónicas.
Su padre trabajaba para la Compañía del Ferrocarril del Noroeste, que abarcaba las zonas de Asturias, Galicia y León. Al finalizar las obras y llegar a Asturias, residieron brevemente en Villaviciosa, donde fue secretario del Ayuntamiento. Posteriormente recaudador de contribuciones del concejo de Piloña, por lo que decidieron fijar su residencia definitiva en Infiesto en el año 1870. Casi toda la vida de Nicolás transcurrió en Infiesto y como enamorado de Piloña se sentía profundamente piloñés.
En Infiesto, Nicolás asistió a clases en
Una vez terminado el bachillerato, ingresó en
Ingresó por oposición en el cuerpo de Registradores de
A pesar tanto de su temperamento algo retraído, como de sus escasas ambiciones en el campo de la política, aceptó ocupar la alcaldía de Infiesto en 1893, animado por sus amigos. El tiempo que desempeñó el cargo al frente del consistorio, se caracterizó por el desarrollo de las tesis liberales y republicanas, así como por la ejecución de políticas de marcado corte social, amparadas en su carácter conciliador.
A continuación reseñamos algunas de las actividades que tuvieron lugar bajo su mandato como alcalde de Infiesto. Así, subrayamos:
- Nueva instalación de las oficinas del Juzgado Municipal, y reforma de los locales del de Primera Instancia.
- Terminación del Registro Fiscal.
- Redacción del Reglamento de Régimen Interno del Ayuntamiento.
- Reglamentación del servicio médico municipal.
- Traslado de las oficinas de telégrafos a
- Formación y organización del archivo municipal y de sus inventarios.
- Reparación del Puente Viejo, hoy desaparecido..
- Construcción del lavadero público en el barrio de Los Caños.
- Proyecto del matadero público y de traída de aguas, con ejecución parcial.
- Elaboración del padrón de pobres.
- Realización completa de los servicios de policía urbana.
- Reparación y mejora del alcantarillado general.
Siguiendo la línea iniciada hacía muchos años, continuó ejerciendo distintas responsabilidades dentro de la función pública. Así, entre 1.901 y 1.903 actuó como suplente del Juez Titular de Primera Instancia e Instrucción de Infiesto, ganándose un merecido reconocimiento, entre otras cosas, por la organización de dicho juzgado, hasta entonces en un completo abandono, debido no tanto a la acción del tiempo como a los trágicos efectos de
En otro orden de cosas, el ayuntamiento le nombró el 28 julio de 1916, siendo alcalde D. Ramón Cardín Meana, "Cronista Honorario del Concejo". Colaboró asiduamente con el diario de Gijón "El Comercio". Las materias que ocupaban con mayor frecuencia el nudo de estos artículos eran las descripciones costumbristas de
Dejando a un lado su esfera profesional para detenernos en sus rasgos personales y familiares, debemos resaltar el papel preponderante que jugó en su vida María Hombre Chalbaud. mujer que ante las difíciles circunstancias históricas que le tocaron vivir, máxime tras la muerte de Nicolás a quien sobrevivió veintidós años, hizo siempre gala de una fortaleza, discreción, generosidad y bondad sin límites, cualidades éstas que no sólo supo ver Nicolás, sino cuantos disfrutaron de su compañía, quienes tuvieron en ella un ejemplo constante.
Se conocieron en Santander en la casa de César Agosti, primo de Nicolás, y se casaron en Madrid, donde residía la novia, en
Podríamos añadir como dato anecdótico, que Nicolás vivió en distintas casas. Así, al llegar en su infancia a Infiesto con sus padres, estuvo primero en la calle Covadonga, en una casa propiedad de D. Rafael Cueto Blanco, para trasladarse al año siguiente al segundo piso de la casa de D. Celedonio García Valdés, en la calle del Retiro 4 y 6. Esta casa hacía esquina con la actual Martínez Agosti.
Fruto de ese traslado nació una gran amistad,que a través de varias generaciones ha llegado hasta nuestros días, entre la familia de D. Celedonio y Dña. Cruz, abuelos de las hermanas Angeles y Pilar Gutiérrez Castilla, y los padres de Nicolás, uno de cuyos hijos, Julio, se casó con Etelvina, hija mayor de D. Celedonio. Otro hijo de éste, Aquilino, fue muy amigo de Nicolás, y de niños fundaron juntos el periódico manuscrito "El Joven", primer antecedente de sus aficiones literarias.
Posteriormente cambiaron de nuevo de casa, a los números 16 y 18. numeración antigua, de la calle del Retiro. Estas casas fueron edificadas por D. Manuel Parúas Piernes. antiguo vecino de Qués. en un terreno que adquirió al Marqués de Vista Alegre, que era la parte oriental del prado de Las Llamosas. La familia las compró recién edificadas. Tenían un terreno lateral que llegaba hasta donde más tarde pasaría la vía del tren. Nicolás vivió en las dos casas, pudiendo instalar cómodamente el despacho y biblioteca. Pertenecieron a la familia hasta 1954, en que se vendieron. Hoy han desaparecido.
Acababa Nicolás de escribir un artículo para El Comercio que tituló "El progreso de Piloña" donde hablaba de las cercanas ferias de Santa Teresa, cuando inesperadamente falleció en Infiesto el día 8 de octubre de 1926. Formaron el duelo de amigos, D. José y D. Alvaro Arguelles Arguelles, D. Saturio Azcoitia Carbajal, D. Mario Gutiérrez Casulla. D. Félix Lueje Valdés y D. Juan Suárez.
Homenaje en 1927 a Nicolás Martínez Agosti



