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martes, 8 de enero de 2008

LA TEORIA DEL BIG BANG Y SUS LIMITACIONES

En un principio tenía pensado contestar dentro del artículo anterior a Carlos56, a txantxangorri y a El berto, pero creo conveniente quitar del debate cuestiones de fe, que es personal de cada uno, y centrar la discusión en la “gran explosión” o Big Bang y las probabilidades de que el Universo surgiera como lo hizo al azar.

Antes de exponer mis argumentos, quisiera dejar claro que soy una persona que le gusta reflexionar sobre las opiniones de los demás, que no descarto ninguna, siempre y cuando se haya formulado con respeto. Es más, a la hora de debatir, soy capaz de debatir desde las premisas del otro. Como ejemplo, en un debate en un foro de Internet (concretamente los del Partido Popular) debatí hace mucho tiempo en el fragor de la discusión de la ampliación del matrimonio a los homosexuales, cuando el progresista afirmó que defendía esa ley porque lo importante es el amor de dos personas, le contesté que si fuera por dar salida a dos personas que se quieren, las actuales Cortes habrían excluido las prohibiciones establecidas para los familiares hasta el tercer grado colateral. Le expliqué que una de las finalidades históricas del matrimonio era engendrar descendencia, y que para evitar los problemas genéticos de la endogamia el legislador del Código Civil recogió la prohibición, por ejemplo, de casarse un tío carnal con su sobrina, o una tía con su sobrino. Y que si el legislador actual ha dado prioridad al amor en el matrimonio, no tiene sentido impedir legalmente el incesto. Fue a partir de este momento cuando el supuesto progresista tuvo una salida bastante conservadora, al negarse a responder a esa cuestión porque le parecía bastante asqueroso.

Puede que alguno se cuestione que uno de letras (a ser más correcto de letras mixtas) se ponga a debatir sobre cuestiones científicas. En primer lugar, dentro del limitado conocimiento que tenemos los de letras de las ciencias no sociales, creo que con el uso adecuado de la razón humana se puede debatir sobre estas cuestiones. A parte señalar la paradoja que se concentra en mi persona: soy un jurista vocacional, pero a veces tengo esa habilidad de perder el tiempo con disquisiciones científicas con frecuencia poco prácticas, y, cuando estaba estudiando 2º BUP, un día decidí reforzar mi cálculo mental, y me puse a multiplicar números entre sí. Y me di cuenta que los resultados tenían algo en común, y, en virtud de dicha apreciación, estuve perdiendo el tiempo en averiguar el nexo común. De hecho, acabé descubriendo que puede calcularse un número cuadrado con el anterior, es decir que el resultado de multiplicar 21 por 21 se podía calcular a con el número 20. Y hallé una fórmula:

n² = 2(n-1) +1+(n-1)²

Fórmula nada útil a efectos prácticos.

A su vez, averigüé lo fácil que era obtener el resultado que se obtiene de multiplicar las cifras compuestas solo por la unidad por sí mismas. En efecto, si multiplicamos el número 11 entre sí mismo, sabemos que el resultado es 121; que 111² es 12321; que 1111² es 1234321, y así sucesivamente.

Con estas pérdidas de tiempo no creo que a nadie le extrañe que mis notas cuando cursaba BUP y COU no eran, desde luego, para presumir.


Yendo al grano, después de una introducción bastante extensa, pero realizada para justificar que un profano de las Ciencias exactas meta las narices, aparentemente, donde no le llaman, quisiera ir más allá de la explicación que la comunidad científica ha dado al origen del universo, que no es otro que la del Big Bang famoso. Mi planteamiento, desde luego, va a resultar innovador, al menos, eso creo yo, y que, como dijeron hace unas semanas en REDES, no va a ser aceptado por mucha gente porque el ser humano es reacio a los cambios.

En el asunto del Big Bang, hace muchos años, me suponía una explicación insuficiente, y después de que Carlos56 dijese que el tiempo empezaba a contar desde la explosión, omitiendo lo que había comentado sobre la era previa a la explosión, me ha animado a escribir un artículo centrándome en dicha teoría y sobre todo intentar obtener una explicación razonable a la cuestión. Por lo que paso a exponer los puntos que, según mi punto de vista, son importantes:

1º Según dicen los astrónomos, que el universo está en constante expansión, por eso se entiende que se acepte la Teoría del Big Bang.

2º Fijar el punto de partida del tiempo es un convencionalismo humano. Con lo que la explicación de que el tiempo empezó a correr desde la explosión es insuficiente. Porque, el ser humano haya decidido poner a contar el tiempo en aquel momento, no significa que el tiempo naciese en aquel acto. Si había algo que estalló, significa que, desde que se tuvo que crear o formar, hasta que reventó pasó un período de tiempo, ya sea breve o amplio.

3º Existe, si no me equivoco, una ley física que dice que la energía o la materia no se crea ni se destruye sino que se transforma. Y esta ley física hace que la explicación del Big Bang sea insuficiente, puesto que la energía que se esparció alrededor de ese objeto que implosionó, tuvo surgir o derivar de algo. Se tuvo que transformar de algún lado.

4º Desde luego que la masa que estalló tendría que estar en constante movimiento, como para absorber más energía o materia, y si estuvo alguna vez estable algo tendría que agitarlo. Lo que no se puede aceptar es que estuviese en reposo reventase por las buenas sin intervenir ningún factor adicional. Esto que digo es de pura lógica y que se puede comprobar en un globo de agua o de aire: si el globo se encuentra estable porque no le introducen más agua o más aire, y no hay una fuerza externa que la fuerce, quedará intacto. En cambil, cuando entra más líquido elemento o hay una fuerza externa que interrelacione con el globo, hace que aumente las probabilidades de reventarse. Por eso sostengo que algo indujo a la masa a explotar.


Todas estas cuestiones, a parte de que, lo que mi abuelo Julio Martinez Hombre escribió en el papel que he colgado en el anterior artículo y que lo he transcrito, hace necesario partir de la premisa de un Ser Superior, Coordinador Universal que haya liberado la energía de la masa y que, haya dado un cierto orden al Universo. Lo que no puedo comprender es que se sostenga que todo ha sido por el azar, sobre todo sabiendo las pocas probabilidades que existe de que a uno le toque el premio gordo del Euromillones cuando hay un bote jugoso. Es demasiada casualidad que del efecto de la explosión, que formó al Universo que conocemos de manera muy limitada, que, en una pequeña parte de ese Universo no hay muchos planetas, y de esos pocos hay 9 planetas (contando Plutón) en el sistema solar, y que de los poquísimos planetas que hay en el Universo, en relación al número de estrellas que hay, al menos que se conozca, es en la Tierra donde se han dado las condiciones para crear la vida; y que dentro de la vida que ha surgido en nuestro Planeta haya dado origen a vida inteligente, como es nuestra especie. Personalmente, no soy muy amigo de las casualidades.

Antes de acabar, quisiera disculparme a los lectores por si mi explicación ha sido incorrecta (no lo he revisado) o les ha resultado pesado. También quiero animar a cualquiera a debatir conmigo, pero me gustaría que no se guiasen por el criterio de autoridad, sino por lo que dicte su razón.

viernes, 4 de enero de 2008

EL ERROR DE LOS POSITIVISTAS AL NEGAR LA EXISTENCIA DE DIOS por Julio Martínez Hombre

Aprovechando que hay personas que consideran que creer en Dios es irracional, reproduzco literalmente lo que Julio Martínez Hombre (abuelo del titular de este blog) escribió en una hoja que su hija, María Victoria Martínez-Hombre Capellán (madre del dueño del presente blog), encontró en el libro de filosofía que se menciona en el escrito, que escaneé y que he adjuntado. También quiero avisar que la trascripción la he hecho personalmente y no la he revisado con lo que puede haber alguna errata, que la corregiré cuando me haya dado cuenta o cuando me avisen los inteligentes lectores de este humilde blog. El título, por último, es de cosecha propia ya que el original, como pueden comprobar, no lo tiene.

EL ERROR DE LOS POSITIVISTAS AL NEGAR LA EXISTENCIA DE DIOS

La afirmación (acotada en el texto pag. 316 Filosofía Elemental del P. Zef. Gonz.) de los Empédocles, Demócritos y posititivas modernos, se vuelve contra ellos, y a favor de la existencia de Dios, como vamos a ver ahora. Es extraño que el A. no haya desarrollado el razonamiento a favor de su tesis, ya que a continuación de las aseveraciones positivistas se limita –sin más argumento que apelar al injustamente vilipendiado siglo de las luces con cierto deje irónico –a una disquisición puramente literaria para combatirlas, literatura, sin embargo, muy en su punto, si la acompañaran razones convincentes.

Y vamos a tratar de cumplir lo prometido.

Comencemos por un ensayo; de los que son tan caros a los aficionados al Cálculo de Probabilidades.

En una bolsa hay 28 letras del alfabeto. ¿Cuál es la probabilidad para que, sacando las letras al azar, se componga la palabra AMOR?

P= 1/28x27x26x25= 1/491.400


es decir: una probabilidad diez veces más remota que la que nos otorgaría, en la lotería, el premio mayor de Navidad.
Si se tratase de una palabra en que haya 8 letras, ninguna repetida, IMPRENTA, la posibilidad sería:

P= 1/28x27x26…x21= 1/1.253.187.936

Este denominador es tan grande que ya no nos dicen nada sus cifras. Pero si empleamos 10 segundos en componer cada grupo de 8 letras el tiempo necesario para formarlos todas sería, propiamente 40 años.

Cálcule, o mejor dicho, medite el lector, la probabilidad de que el azar pueda coordinar un soneto, el Quijote, o las obras de S. Agustín, como dice el A. Cierto es que, razonando seriamente, la esperanza de que tal hecho se produzca es nula y así lo ve el A. en los renglones señalados. Pero si a la complejidad de que una obra literaria –y en este caso solamente nos referimos a la complejidad coordinatoria de todas sus letras- agregamos la del conjunto de cuanta obra literaria, científica, musical, se ha producido en el mundo, y, en suma, tenemos en cuenta el sistema entero del Universo, la imaginación se pierde y la razón se anonada ante los umbrales del infinito.

No obstante, puede objetársenos, que por remota que sea la probabilidad, si se cuenta para que se produzca con un lapso indefinido, puede llegar a generar espontáneamente el hecho fortuito del Universo, puesto que, como dice Heriodo para quien cuenta con el tiempo nada hay imposible. Admitamos que así puede ocurrir con la condición del universo limitado a fuerza de esperar una eternidad en el tiempo; pero se pasa por alto, en la objeción, la presencia del Ser Coordinador que ha de disponer del tiempo –se comprende omitan su existencia, pues si la admiten, huelga todo lo demás del razonamiento positivista- se asegura que el Universo ha de ser finito, y, en cambio pasa el tiempo no quieren finitos, ha de ser sin principio ni fin; combinación de postulados no muy evidente para que adquieran carácter axiomático. ¿Quién, sino Dios, cuenta con una eternidad para realizar múltiples arreglos? ¿Quién, como dijo Newton, lanza a los planetas en la dirección de la tangente de sus órbitas? ¿Quién los conserva obedientes a leyes armoniosas en toda la sucesión de los siglos?

Si todo lo que nos rodea es resultado del azar, para que el hecho fortuito, a que hemos aludido, se produzca, hace falta un tiempo infinito, es decir, una eternidad hasta el momento de su formación, o lo que es lo mismo, no se habría producido todavía. Es así que el Universo existe, luego el azar no ha intevenido en su arreglo, y por tanto aparecen evidentes la Creación y su Creador.

Infiesto, agosto de 1943
J. M. H (Julio Martínez Hombre, era ingeniero agrónomo y astrónomo)