Hoy me voy a desmarcar de la temática habitual en este blog hablando sobre el Real Madrid, en concreto sobre la persecución mediática que tienen montada contra Manuel Pellegrini. Sin duda alguna, la prensa deportiva española (no sé cómo son las del resto del mundo) es la más peligrosa, sectaria y corrosiva de todas. Abusan de su poder para forzar destituciones o dimisiones de entrenadores, Presidentes o quien se ponga a tiro. Para que un profesional del fútbol no corra peligro de no ser mediáticamente apaleado y acosado, le tienen que salir las cosas perfectas desde el primer momento. Estas son las conclusiones que he sacado después de los artículos y opiniones que vierten sobre el entrenador del Real Madrid, Manuel Pellegrini. Un entrenador que me merece todo mi respeto por los éxitos deportivos logrados en su andadura en el Villareal.Al entrenador chileno, pese a estar haciendo una muy buena temporada liguera, con unos registros difíciles de superar, va a acabar siendo destituido si no consigue ganar la Liga porque Florentino Pérez va a acabar cediendo a la presión mediática, lo que personalmente constituirá un grave error, sencillamente porque los proyectos deportivos no deben construirse a corto plazo. Por mucho dinero que se gaste en traer a los mejores jugadores lo que ha de hacer un entrenador es un equipo. Pero para para ello se ha de cambiar la mentalidad que predomina en el fútbol español que es que el presidente ficha y el entrenador sólo se encarga de hacer la alineación y, si salen mal las cosas, se le entrega el finiquito al mister. Por el contrario, un equipo debe bascular en torno al entrenador, como ocurre en la Liga inglesa, en el que los fichajes y las ventas las decide el que se sienta en el banquillo.
Este problema que acucia al fútbol español, es aún mayor en los dos grandes equipos, Real Madrid y F. C. Barcelona. Particularizando en el club capitalino, la presión es tal que lleva a sus dirigentes a tomar decisiones imprudentes como no contratar un entrenador que planifique la plantilla a su criterio y dándole un margen razonable de maniobra. Por eso, desde que Florentino Pérez echó a Del Bosque (noviembre de 1999 a junio de 2003) el equipo ha tenido actuaciones bastante mediocres, logrando, si la memoria no me falla, dos Ligas y una Supercopa de España. Pero para conseguir estos pobres resultados han desfilado demasiados inquilinos del banquillo (Queiroz, José Antonio Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro, Capello, Schuster, Juande Ramos y Pellegrini). ¡Nueve técnicos en siete años!. Con este promedio, ¿a ninguno de los sesudos periodistas, como José Vicente Hernáez, les hace pensar que el problema del club no es el entrenador de ahora? Por cierto, ya que menciono al señor Hernáez, sesudo opinador del diario Marca, ¿por qué un señor tan listo como él, que ha llegado a dudar de la formación profesional del chileno, no se ha dedicado a entrenar? ¡Ganaría títulos, dinero y prestigio! ¿O es que va resultar que es un cobarde?
A veces pienso que la prensa deportiva tiene que hacer algo para vender, y si no venden una tragedia griega, no están contentos, así que, mientras que el Barça esté con la aureola de los títulos conseguidos el año pasado, al que tienen que machacar es al Real Madrid personalizándolo en su entrenador. Da igual que esté haciendo una temporada liguera fantástica o que la eliminación de la Liga de Campeones fuera inmerecida por las ocasiones que tuvieron para pasar de ronda, el objetivo es buscar cualquier excusa para poner a alguien en la picota. Por eso, los primeros en estar en contra de que en la planificación de los equipos predomine la cordura son los propios periodistas.








