No sé si la estupidez es una enfermedad contagiosa que los políticos contraen con frecuencia, nos toman el pelo y se ríen de nosotros a mandíbula batiente o no sé qué es lo que les pasa por la cabeza, más allá de estar pensando en perpetuarse en el poder, cobrando un pastizal al mes por no cumplir con su obligación. ¿Por qué digo esto? Porque el señor Álvarez Areces, Presidente del Principado de Asturias ha cumplido su amenaza de plagiar el "exitoso" Plan E de Zapatero, y en la siguiente imagen podrán ver un cartel colocado en la Avenida del Orrin de Infiesto, bien grande, como mandan los cánones de la propaganda, en el que se puede leer lo siguiente: "PLAN A". Si hasta en el nombre son originales.

Si con estos planes, da igual con qué letra del alfabeto lo llamen, A o E, pretenden que la economía se recupere, andan nuestros gobernantes muy perdidos porque lo único que van a conseguir es crear empleo a corto plazo. Sólo lo que dure la obra en cuestión. A partir de ese momento, salvo que se gaste más dinero público en más obras, los trabajadores acabarán siendo despedidos, y esto ocurrirá tarde o temprano porque el dinero público no es ilimitado.
Esta obra de urbanización, a parte de ocasionarme molestias porque tengo que pasar por esta zona al residir a unos metros de las zanjas, no es necesaria y cuesta más de doscientos mil euros. Exacto, en plena crisis económica y siendo los campeones del paro de toda Europa, nuestros políticos se dedican a dilapidar los recursos públicos en hacer propaganda cuando hay problemas más graves que hay que solucionar de manera preferente, si es que nuestros gobernantes quieren sacarnos de este marrón, como diría el ex Ministro de Trabajo Celestino Corbacho.
Pero justo lo contrario a lo que deberían hacer, como sería adoptar medidas económicas eficaces para promocionar el empleo autónomo, cosa que no están haciendo por mucho que gasten en cuñas publicitarias del ICO Directo y el biempagado e inútil facilitador financiero, se han dedicado a poner palos en las ruedas de la economía española, como subir los impuestos. En efecto, se necesita generar confianza y que el dinero circule, al lumbreras de la Moncloa, no se le ocurre otra idea mejor que penalizar el consumo. ¡Qué va a saber de la vida real un individuo que lleva con el culo pegado al escaño del Congreso de los Diputados desde que tenía 26 año de edad! ¿Acaso alguien podía esperar que supiera cuánto cuesta un café en la calle?