jueves, 18 de febrero de 2010

SABOTAJE DEL ACTO DE AZNAR EN OVIEDO



No tenía pensado escribir hoy dos artículos pero a la vista de lo sucedido hoy en el acto organizado por Nuevas Generaciones de Asturias y FAES en el aula magna de la Facultad de Económicas de la Universidad de Oviedo, en el que intervino Aznar, me he animado a comentarlo. Por cierto, estos incidentes los veía venir cuando me comentaron que iba a venir el ex Presidente a Oviedo en una reunión que tuve en la sede el mes pasado. Sinceramente, a nadie se le escapó la posibilidad de que podían intentar sabotear el acto.

También quisiera que quedase meridianamente claro que lo que voy a escribir es mi opinión personal y no va a influir, en absoluto, mi condición de miembro del Comité Ejecutivo de Nuevas Generaciones de Asturias. De hecho, como ya dejé constancia en este blog, mi futuro profesional no depende del partido en el que milito, sino del fruto del trabajo realizado como abogado, por eso no asistí al acto.

En primer lugar, no voy a desviar la atención analizando o justificando la gestión de Aznar durante su mandato. De eso se ha hablado mucho y se seguirá hablando durante mucho tiempo. Estas líneas servirán para analizar lo sucedido el día de hoy en la Facultad de Económicas, que se puede centrar en dos hechos, los actos propios de sabotaje y el "saludo" de Aznar. En mi opinión, los dos son injustificables, aunque más grave es lo primero.

En efecto, sabotear un acto organizado de acuerdo con las normas establecidas en un Estado democrático es de fascistas y/o comunistas. Porque un demócrata no lo demuestra porque lo diga sino porque se comporta como tal, es decir respetando a los demás, empezando por los actos que organizan y por sus opiniones. Si fueran ilegales, tenemos un poder judicial que lo impediría. Por lo tanto, si quieren manifestar sus opiniones contrarias al ex Presidente del Gobierno, que las realicen de manera pacífica.

Por otra parte, me llama poderosamente la atención cómo algunos justifican el sabotaje, porque lo que demuestran es pura hipocresía, porque son los primeros en indignarse cuando son gente de derechas las que revientan un acto en el que, por ejemplo, está Carrillo, calificándolos de extremistas, pero son los primeros en calificar como acto cívico el insultar a alguien de derechas. ¿Acaso no jugamos todos con las mismas reglas o sólo vale cuando nos interesa? ¿Qué clase de democracia defienden? ¿Las que sólo gobiernen y opinen ellos?

Y, por último, en cuanto al dedo corazón de Aznar, es totalmente desafortunado, por ser muy poco elegante y por ser inoportuno. Un ex Presidente del Gobierno, en mi opinión, debe mantener la compostura siempre y debe de dar ejemplo en la medida de lo posible. Además todos sus actos tienen una especial repercusión y aún más cuando acude a un acto organizado por el partido al que pertenece, en este caso la organización juvenil de dicho partido. Todo este tipo de gestos repercute negativamente en la imagen de un partido que aspira a ganar las siguientes elecciones generales.

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1 comentario:

Javier Pol dijo...

Estamos en la misma linea de opinión; a parte de ser poco elegante, es como intentar apagar un fuego provocado con gasolina. Un comentario que me dejaron en el blog, dice que se quedo a gusto, y de eso estoy convencido, pero creo que un ex Presidente no debiera meterse en estas historias porque le perjudican.

Lo que no es de rigor es que se puedan seguir reventando actos sin que nadie haga nada para evitarlo. Y lo peor es que uno no pueda hablar libremente y expresar sus opiniones.