martes, 3 de julio de 2012

EL LIO DE LAS SUBIDAS DE TASAS (EN PILOÑA)


Como consecuencia de la existencia de una serie de facturas impagadas por el Ayuntamiento, que superan el millón y medio de euros, y de conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto Ley 4/2012, de 24 de febrero, el equipo de gobierno se vio obligado a redactar un plan de ajuste para poder asumir la operación de crédito que debía contratar para que los proveedores pudieran cobrar las facturas. Y aquí empezaron los problemas, porque el equipo de gobierno sacó adelante con el voto de calidad de la alcaldesa por los pelos y gracias a la ausencia de Conchita García. El 30 de marzo fue la Alcaldesa al pleno sin hacer los deberes porque no fue capaz de llegar a un acuerdo con nadie. Ante esta actitud que se ha de calificar como irresponsable, me surgen una serie de dudas, ¿por qué no cedió en sus pretensiones para así aprobar con respaldo suficiente un plan de ajustes que se pueda después aplicar? ¿De qué sirve aprobarlo por los pelos si después ninguna de las medidas incluidas van a ser aprobadas? De lo que estoy seguro es que la Alcaldesa pretende seguir tirando para adelante como sea, sin pararse a pensar en las consecuencias de sus actos. Más bien está centrando su gestión política en cómo echarle la culpa a la oposición. Con este asunto, ya ha iniciado su campaña mediática. Con chantaje moral con claros tintes propagandísticos incluidos. En efecto, se trata de repetir que si no se aprobaba el plan de ajustes y sus medidas, que el Ministerio de Hacienda retendría las cantidades que el Ayuntamiento recibe de los impuestos estatales en los que participa, y si eso ocurre no se podrían pagar las nóminas de los trabajadores municipales.

Pues bien, en esa campaña propagandística orquestada, en mi opinión, existen dos inexactitudes de entre las afirmaciones formuladas por parte del equipo de gobierno. Una de ellas, que es sobre la que pivota toda la polémica municipal, que es la cuantía de subida de las tasas que propone el gobierno local, que es de un 50% este año y otro 50% el año que viene. Según manifestaron debería ser así puesto que es necesario que las tasas financien íntegramente los servicios que se prestan. A esto opongo una objeción en base al art. 7 del arriba citado Real Decreto-Ley. Como se suele decir en mi profesión, salvo opinión mejor fundada en derecho, entiendo que una subida inferior a la planteada es perfectamente legal, puesto que, en la letra c) del apartado 2 del art. 7, y cito textualmente, dice: “Una adecuada financiación de los servicios públicos prestados mediante tasa o precios públicos, para lo que deberán incluir información suficiente del coste de los servicios públicos y su financiación;” No entiendo que dentro de la expresión “adecuada financiación” esté implícita la imperiosa necesidad de que los gastos sean sufragados única y exclusivamente por las tasas. Además de ser así, ciertas actividades no tendrían mucho sentido que siguieran bajo el paraguas del Ayuntamiento. Para eso que se encargue el sector privado de promoverlas.

Por otra parte, una subida tan salvaje, como la propuesta por el equipo de gobierno, puede llegar a ser contraproducente, ya que podría podría acabar resultando deficitario la actividad o servicio que se pretende pagar íntegramente mediante las tasas. Pongamos, a modo de ejemplo, las tasas de la piscina, ya que está en boca de todos por los motivos que todos conocemos. Si se sube como pretende el gobierno local podría producirse un efecto disuasorio. Recordemos que las piscinas municipales de Nava y Arriondas no es tan muy lejos de Infiesto, no digamos ya de otras zonas del concejo más próximas a estos municipios. Por no olvidarnos de que a más de uno le podría compensar ir a la playa. En definitiva, ¿la Alcaldesa ha pensado en la posibilidad de que, con su magnífica propuesta, asistan, por ejemplo, a la piscina sólo la mitad de los que suelen ir? ¿Con la mitad de usuarios se podrían pagar todos los costes? Y si esto ocurre, ¿qué piensa hacer? ¿Subir aún más las tasas? En fin, me parece que no tuvo muy presente que Piloña compite con sus concejos limítrofes, principalmente, Nava, Cabranes y Parres.

En cuanto a la subida de las tasas de basura y agua, no niego la necesidad de que se actualicen, pero una cosa es una subida razonable y otra es pretender que sea del 50% este año y de otro 50% el siguiente. Es más, es un disparate, no sólo porque supondría, como primer efecto, un descenso en el consumo, puesto que si del salario se detrae más dinero para pagar impuestos y tasas, habrá menos para el consumo dentro del concejo, lo que ocasionará que el comercio local se resienta aún más. El segundo efecto que podría darse, y dada la tasa de paro que tenemos, podrían aumentarse considerablemente los impagos. Hay mucha gente que antes que dejar de comer optarán por no pagar algunos recibos, como podrían ser los de la basura y el agua. ¿La Alcaldesa qué piensa hacer si se produce este aumento? ¿Ordenará, como es debido, la ejecución forzosa de las obligaciones tributarias? ¿Qué bienes lograrán embargar? El sueldo, no, porque no tienen. Sólo una vivienda que está hipotecada que pagan a duras penas gracias a la ayuda familiar.

En cuanto a la segunda inexactitud, es la vertida por el portavoz socialista, el Sr. Cuevas, en la que afirmaba que si no se aprobaban las subidas de tasas que ellos solitos aprobaron que el Ministerio de Hacienda retendrá lo que le corresponda al Ayuntamiento en concepto de impuestos estatales. Según mi entender, y salvo criterio mejor fundado en Derecho, esto sólo se produciría en el caso de que el Ayuntamiento dejara de abonar las cuotas del crédito a amortizar, suscrito para el pago a los proveedores. Y esto es así puesto que el art. 11 textualmente dispone que:

En el caso de que las entidades locales no concierten la operación de endeudamiento citada, o en el caso de que la hayan concertado e incumplan con las obligaciones de pago derivadas de la misma, el órgano competente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas u organismo público competente efectuará las retenciones que procedan con cargo a las órdenes de pago que se emitan para satisfacer su participación en los tributos del Estado, sin que pueda afectar al cumplimiento de las demás obligaciones derivadas de las operaciones de endeudamiento financiero contempladas en el plan de ajuste.”

Como se podrá comprobar con la lectura de dicho artículo, sólo sería posible en el caso de que el Ayuntamiento decida no concertar la operación de endeudamiento o, de haberlo concertado, decidan no pagar el préstamo. Es, entonces, cuando actúa Hacienda reteniendo la cantidad suficiente como para ir satisfaciendo las amortizaciones del crédito, además la retención que se practique por el Gobierno central no podrá afectar al cumplimiento de las demás obligaciones comprometidas en el plan de ajuste. Porque, es más, mientras que se pague el crédito y se cumpla con la legislación vigente de estabilidad presupuestaria, al Estado le importa bien poco si suben o bajan las tasas. Por lo que afirmar que uno de los efectos de la citada retención del Estado sea que no se puedan pagar las nóminas de los empleados municipales no resulta muy ajustado a la realidad, sino más bien es un intento de escurrir el bulto y derivar las responsabilidades a otros.

Dicho lo cual, sigo insistiendo en que la Alcaldesa debe asumir su situación, que es la de gobernar en minoría. Por eso, debe negociar, como hacen otros regidores que están en su misma situación, y para ello debe ser flexible a la hora de sentarse a hablar con los portavoces de la oposición. Y si tiene que ceder en mucho, ha de hacerlo, porque más vale un mal acuerdo que seguir dejando pasar los días, meses y años sin poder aprobar, por ejemplo, un simple presupuesto que derogue el de 2009. Pero si sigue en sus trece, la principal responsabilidad recaerá en ella, algo que ya están viendo muchos piloñeses por mucho que intente derivar la responsabilidad a los ediles de la oposición. 

Publicado en la edición de junio de la Crónica de Piloña