lunes, 20 de junio de 2011

LA ABSTENCION DE IU EN EXTREMADURA


En la polémica originada por la abstención de IU en Extremadura, que facilitará la investidura del candidato del PP, el Sr. Monago, mandando a la oposición al PSOE por primera vez en la historia de la Comunidad Autónoma, he de decir que la decisión es la correcta, y no porque suponga llevar al poder a los populares, sino por ser beneficioso para la propia coalición. Ya se lo reprochaba a Llamazares en un artículo publicado en este blog el 13 de marzo de 2008, en el que contestaba a su amarga petición de reformar la ley electoral (véase lo último de Llamazares). Decía que el principal problema de IU fue ir de la mano de su máximo rival, el PSOE. Porque el enemigo de la coalición no es el PP sino los socialistas, y esto mismo lo comprendió bien Julio Anguita que logró el mejor resultado de la coalición (el segundo mejor si se cuentan los resultados del PCE). Se aprovechó del desgaste del Gobierno de González, azuzándole aún más, lo que le supuso en 1996 subir tres escaños más y colocándose en 21 diputados.

Pero, a partir de esta fecha, y sobre todo a raíz de la renuncia de Anguita a seguir liderando a la coalición por motivos de salud, se decidió cambiar de táctica, una táctica, como se puede comprobar observando los resultados cosechados, totalmente errónea. Este viraje consistía en ir de la mano de los socialistas, como si se tratara de reconstruir el Frente Popular, y en este proceso fueron engullidos poco a poco hasta quedar reducido la presencia de la coalición liderada por los comunistas a la mínima expresión con dos diputados. Lo que extraña es que haya dirigentes que sigan sin querer verlo, entre ellos el mismo Llamazares, y eso que ya hubo multitud de avisos, el primero en el año 2000, cuando decidieron ir coaligados con los socialistas. En esa ocasión perdieron 13 escaños. Como no les pareció suficiente, en 2004 se les fueron 3 más, y en 2008, otro tanto. Y aún así, nos encontramos con que hay voces que piden seguir siendo el perro faldero de los socialistas. En lugar de atacar a los socialistas por la izquierda y así dar motivos para que les voten, lo que han hecho es facilitar que sigan gobernando en aquellos lugares en donde el PSOE ha perdido la mayoría e incluso les han dado estabilidad en los lugares en donde les precisaban.

Esta actitud sumisa, y a la vez irresponsable, ha potenciado el bipartidismo, ya que los ciudadanos aplicando el criterio de voto útil, si quiere cambiar el Gobierno se ve obligado a darle la mayoría absoluta al PP, dado que aunque los ciudadanos hayan retirado la confianza al PSOE, éste sigue gobernando en virtud de pactos postelectorales. Y el PSOE no crece por el centro sino por la izquierda quitándole terreno a la coalición de izquierdas. Por eso no es de extrañar que en algunos lugares hayan desaparecido de las instituciones ya que votar a IU es votar al PSOE, y para eso el potencial votante de IU vota directamente a los socialistas. Por no mencionar que esta política de entendimiento con los socialistas ha servido para descapitalizar a la coalición, empezando por el partido creado por Cristina Almeida y Diego López Garrido, el famoso PDNI, que les sirvió para acabar recalando en el PSOE como todos saben. La última en abandonar el barco y aterrizar en Ferraz ha sido la ex alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, que ocupa actualmente el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino en un Gobierno socialista.

Lo que se puede preguntar uno es, ¿por qué han adoptado la coalición esa posición? Porque quieren tocar algo de poder, de coche oficial, de moqueta... Y han pensado que la mejor manera de lograrlo es aliarse con el PSOE, aunque esto suponga adoptar una posición sumisa. En algunos casos han ofrecido en bandeja la cabeza de sus miembros más molestos, como ocurrió en Asturias con Francisco Javier García Valledor, al que no consiguieron callarle ni aunque entrase en el Gobierno del Principado en la legislatura 2003-07 como Consejero de Justicia. Así que para reeditar el Gobierno de coalición exigieron que no entrase en el Ejecutivo y así ocurrió. Al final, acabó renunciando a su acta de diputado.

En fin, aunque estén contentos ahora con los resultados obtenidos, podrían haber sacado mucho más si se hubiesen desmarcado del PSOE. Lo que no cuela es que se acuse a los socialistas de hacer políticas de derechas y seguidamente pactar con ellos. Aunque sinceramente, ello sabrán.